JOHANNESBURGO-, Sudáfrica. La ola de violencia que estalló en Sudáfrica hace una semana aún no para y ya acumula por lo menos 212 muertos. En este contexto, el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, aseguró que los disturbios y saqueos fueron provocados y planificados.

“Fueron provocados, hay personas que los planearon y coordinaron. Las procesaremos, hemos identificado a un buen número de ellas, no permitiremos la anarquía y el caos en el país”, dijo Ramaphosa.

La Policía del país africano investiga a 12 sospechosos de estar detrás del estallido que se lleva a cabo en los últimos días. Además, el Gobierno anunció que una de esas personas ya había sido detenida y que se había reforzado la vigilancia de las otras 11.

Khumbudzo Ntshavheni, ministra interina de la Presidencia, denunció también “un sabotaje económico”.

Los incidentes estallaron un día después del encarcelamiento de Jacob Zuma, expresidente de Sudáfrica, que fue condenado a 15 meses de prisión por desacato a la Justicia.

En medio de un desempleo desenfrenado y nuevas restricciones para combatir la Covid-19, las protestas se extendieron al área metropolitana de Johannesburgo.

Las recientes manifestaciones y saqueos masivos en los centros comerciales preocupan a funcionarios de la Salud de Sudáfrica, al igual que a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esto se da en un contexto de tercera ola terriblemente moral en el país africano, alimentada por la variante Delta del coronavirus. Es, a su vez, el país de África más afectado por la pandemia con 2,2 millones de casos y casi 66.000 muertos.

El presidente aseguró que estuvo en contacto permanente con los funcionarios de la provincia y los responsables de la policía. “Estoy extremadamente preocupado por lo sucedido”, dijo Ramaphosa sobre los hechos.

“La destrucción nos hace retroceder en términos de recuperación económica”, lamentó el mandatario a la agencia de noticias AFP. “Podríamos haberlo hecho mejor, estábamos abrumados por la situación”, agregó, sobre las críticas a la acción del Gobierno.

“Sin embargo -admitió- esta situación podría haber sido mucho peor, si la policía no hubiera estado allí”.

Para asegurar la relativa calma restaurada en Johannesburgo el presidente prometió que hasta 25.000 soldados, 10 veces más que al comienzo de la semana, serán desplegados. Hasta la fecha, más de 2.000 personas han sido detenidas, según el último reporte.

La ola de violencia dejó hasta ahora un balance total de al menos 212 muertos en todo el país, según informó Ntshavheni, quien precisó que 180 personas murieron en la provincia de KwaZulu-Natal y otras 32 en Gauteng.

Por otro lado, la ministra interina señaló que la situación en ambas provincias se está normalizando.

Con el tiempo, la situación pareciera mejorar en Johannesburgo. “La ciudad está en gran medida en calma”, dijo Ntshavheni, atribuyendo la disminución en el número de incidentes al despliegue de soldados para reforzar la policía.

Las declaraciones de la ministra siguieron por el mismo camino al hablar de KwaZulu-Natal: “las cosas están mejorando también, vamos camino de la estabilidad”.

Los partidarios del expresidente Zuma, indignados por su encarcelamiento, bloquearon rutas y quemaron neumáticos allí, antes de que la violencia -incendios, destrucción y saqueos- se extendiera a la región de Johannesburgo, la ciudad más grande y pulmón económico del país. (Télam).